Calilla. Capítulo 2: Un paseo por el monte.

¿Os gustó el primer capítulo? Pues sin haceros esperar más aquí tenéis el segundo capítulo. Podéis seguirno es twitter @1frentealmundo y opinar sobre este capítulo y los demás en el hagstag oficial #Calilla  . También en nuestra página de Facebook. Recordaros que estos capítulos tiene todos los derechos reservados por el autor y no se pueden utilizar con fines económicos ni de cualquier otro tipo.

Capítulo 2

Un paseo por el monte.

Después de esa conversación de anoche, me desperté, me vestí y fui al comedor a desayunar. Mi tío estaba allí y estaba con una cara un poco mala.

-Tío ¿Qué te pasa?

-He estado toda la noche pensando en la preposición que te hice ayer y la contestación que me diste y puede ser que tengas razón. Pero si vendo esto tú te quedaras sin casa.

– Tranquilo tío, me las apañaré. Si tú pudiste crear fortuna de la nada, yo ya me las apañaré para crear fortuna pero yo quiero que seas feliz y que vivas tú sueño que es visitar esos países. Tema zanjado. Vamos a desayunar tranquilos, quiero que hagas esto. Yo mismo me encargaré de poner en venta este cortijo y buscarle un comprador.

Desayunamos muy tranquilos, y conversamos de cómo había sido mi último mes en Edimburgo.

Después de desayunar mi tío me dijo que tenía que bajar al pueblo y que si lo quería acompañar, yo dije que sí, obviamente. También me dijo que me presentaría a gente. Yo esperaba que hoy fuese el día en el que me presentase a esa mujer de los ojos preciosos.

Llegamos al pueblo y mi tío se fue al ayuntamiento porque quería comentarle la noticia al alcalde que era muy amigo suyo. Mientras yo, otra vez, volvía a estar solo en la plaza del pueblo y volvía otra vez a estar muy observado por las señoras que estaban limpiando la ropa en el lavador.

Decidí darme la vuelta para irme por una calle que tenía justo detrás para ver que había, fue cuando me giré, cuando tropecé con una mujer.

-Disculpe señora no era mi intención, es que soy nuevo en el pueblo y mi tío está ahora en el ayuntamiento reunido con el alcalde y no conozco nada de aquí. Tampoco me esperaba que estuviese usted ahí.

-Tranquilo, no pasa nada, ¿Señor?

-Raymond, Richard Raymond, sobrino de Alexander Hafly. ¿Con quién tengo el gusto de hablar?

-Con la Señorita María Pérez.

-Encantado de conocerla. ¿No le apetecería dar una vuelta por el pueblo y explicarme cosas sobre él ya que soy nuevo por aquí?

María y yo empezamos a dar esa vuelta por el pueblo. Era una mujer rubia, de piel blanca, con los mofletes siempre un poco sonrojados. Me descubrió muchas cosas del pueblo. Pero yo también descubrí una cosa. Era la bandolera que me atacó en el camino.

Mientras mi tío estaba en el ayuntamiento reunido con su amigo.

-Matías le prometo que no ha pasado nade entre su mujer y yo, se lo prometo. Si usted y yo somos amigos desde que yo llegué al pueblo, no sería  capaz de traicionarlo.

-¿Y porque ayer estaban tan cariñosamente mi mujer y usted?-dijo el Señor Navarro.

-¿Pero cuando? Si yo ayer por la noche estaba en mi casa ayudando a mi sobrino a instalarse correctamente. Sería otro. Se lo prometo.

Yo continuaba con el paseo, María era una chica perfecta. Era culta, educada, simpática, graciosa… Todo lo que un hombre puede desear de una  mujer. Pese a ser perfecta, no estaba del todo cómodo paseando con ella porque sabía que era una criminal y que era ella junto a sus compañeros los que me habían atacado en mi viaje hacia Calilla. Llego el momento de separarnos, prometimos que repetiríamos ese paseo.

Estaba en la plaza de la Iglesia, donde había acabado el paseo con la Señorita María, y una mujer vino corriendo hacia mi muy desesperada diciéndome:

-¿Es usted el sobrino del Señor Alexander Hafly?-Dijo la señora.

-Sí. ¿Pasa algo?

-Señor, lo siento mucho, no esperábamos que pasase eso, acompáñeme a la plaza mayor, me temo que su tío… Ya lo verá. Vamos-Dijo la señora.

Los dos salimos corriendo hacia la plaza Mayor, la expectación era máxima. Estaba la Guardia Civil y el que sería el médico del pueblo. Me invitaron a entrar, yo acepté porque algo estaba pasando con mi tío y no sabía lo que era, aunque me temía lo peor. Entre allí y tirado en el suelo con una bala en el pecho estaba mi tío Alexander. Yo me puse a llorar y a gritar. ¿Por qué tenía que haber sido él? Estaba en su momento de felicidad, iba a cumplir su sueño. ¿Toda la vida haciendo fortuna para esto? Después de un rato llorando, sin separarme del cuerpo de mi tío y todavía sin poder creerme que  lo habían matado, le pregunté a uno de los Guardias si sabían quién lo había matado, me contesto que no porque en la habitación solo estaban el Señor alcalde y él. En ese momento me levante, fue el único momento en el que me separé de él, y dije que por las buenas o por las malas iba a encontrar al asesino de mi tío.

Pasó un mes de la muerte de mi tío, el entierro fue multitudinario, todo el pueblo fue a darle el último adiós a mi tío. Yo todavía estaba derrumbado, pero sabía que mi tío me ayudaría para ser fuerte. A partir de ahora me tenía que apresurar para poder encontrarle un comprador para este cortijo, era demasiado grande para mí solo. Aparte de eso no solo tenía que vender el cortijo sino que también mi tío me había dejado millones y millones de monedas de oro para mí solo. No lo iba a rechazar obviamente. A ver, era dinero, bueno mucho dinero, pero cuando me daba cuenta de su procedencia no era tan feliz.

Cuando vendiese esta casa me quería ir de Calilla, quería irme a París, la ciudad del amor. Después de un mes, me decidí que ya era hora de bajar a la plaza y hacer frente a todas aquellas personas que empezarían a hacerme preguntas inoportunas. Llegué a la plaza, mis expectativas no habían fallado, todo el mundo se acercó para preguntarme como estaba y saber que iba a hacer ahora. Entre tanta oscuridad por toda esa gente, vi una luz blanca, vi a la señorita María Pérez. Me fui hacia ella.

-Buenos días señorita Pérez. Veo que usted está hoy más radiante que nunca.

-Buenos días señor Raymond. Tutéeme, se lo ruego. No me diga esas cosas que al final me va a sonrojar- Contesto María.

-Cómo quieras María. Hace un buen día hoy ¿Verdad? El clima perfecto para acompañar a una bella dama a tomar un paseo por los alrededores de Calilla, ¿No le parece?

-Verdad es, hace un clima perfecto y como usted ha dicho dar un paseo hoy con buena compañía es lo mejor que puede esperar una mujer.-Contesto la señorita María ante tal preposición.

María y yo empezamos nuestro paseo. Caminamos un poco, hasta llegar a una explanada debajo de un árbol. Allí nos sentamos los dos.

-Ya llega el invierno y por estas tierras el frío no se nota mucho, pero se sabe por las hojas de los árboles que se notan que ya van a caer- Dijo María.

– En Edimburgo, por estas fechas ya llegan las primeras nevadas y hay muy poca vida por la calle. Pero esa ciudad es realmente encantadora. Pero bueno, no hablemos de mí, hablemos de ti. María, solo sé muy poco de ti, no sé a qué te dedicas, no sé si estas casada, donde vives, que esperas de la vida.

-Muchas cosas pero tenemos tiempo para hablar. Bueno yo también soy de fuera, soy de un pequeño pueblo de Andalucía. Me vine aquí pues como todos, a buscar fortuna, además amo la costa valenciana, es preciosa. La verdad que mis expectativas se han cumplido, soy dueña de uno de los viñedos más famosos de esta zona, la bodega Pérez. No estoy casada, ni tampoco comprometida con nadie, no creo en el amor.-Me contó María.

-¿Cómo que no crees en el amor?

-Lo que te voy a contar no se lo cuento a todo el mundo, solamente a la gente en la cual confío. Cuando era pequeña vivía en mi pueblo, era hija de un pastor, según todos los del pueblo muy honrado, pero eso solo era a partir de fuera de casa porque dentro a mi madre le pegaba e intento violarme a mí en reiteradas ocasiones. Por eso no creo en el amor. Porque casarse es solo un paripé y en ocasiones las mujeres se casan con los hombres por solvencia económica y realmente no les quieren.- Dijo María.

– Parece ser que los dos nos hemos criado con una figura paterna bastante mala, el mío nos abandonó a mí y a mi madre cuando yo nací. María, ¿Por qué me hiciste eso?

-¿El qué? No sé de qué me hablas.

-Venga, vamos, no mientas. Entre los tres bandoleros que me atacaron cuando iba en el carro me fijé en tus ojos y desde entonces día y noche no he parado de pensar en ellos. ¿Por qué me habéis atacado a mí?

Hubo una larga pausa hasta que María se decidió a contestar.

– Bueno veo que has sido astuto que los migueletes. Pertenezco a una banda de bandoleros en la cual luchamos por las injusticias. La gente del pueblo tiene una mala idea de nosotros y piensan que todos los asesinatos que ha habido en esta comarca han sido causados por nosotros, pero no es así la mayoría de las veces ha sido causado por los capitanes corruptos que dirigen el cuartel de este pueblo y como escusa muy fácil han dicho que han sido los bandoleros. Pero no es así. Estamos en contra de la gente rica corrupta, y nos enteramos de que iba a venir un alto cargo de la Comandancia de la Guardia Civil a Calilla a reunirse con el señor Rodríguez, el capitán de la Guardia Civil de este pueblo y un mafioso más. Pensábamos que era tu carro el carro en el que iba ese señor por eso te atacamos.

-Entonces ¿Llevas una doble vida?

– Si, aparte de ser la bodeguera más importante de la comarca, también soy una bandolera que actúa al margen de la ley. –Dijo María.

-Pero actuáis por buenas causas.-Proteste yo.

-Dejemos el tema, no quiero hablar de eso, no quiero que se entere nadie de esto, por favor prométeme que no se lo dirás a nadie.-Me dijo María.

-Prometido, seré una tumba, te lo prometo y si me necesitáis para algo no dudéis en decírmelo.

-No lo dudaremos. Sé que eres una buena persona. Un vecino del pueblo me ha dicho que quieres vender el cortijo de tu tío e irte a París. ¿Es eso verdad? Porque sería una lástima perder a un chico tan refinado y elegante como tú.

-¿Me estas tirando los tejos? No, de momento no pienso irme de aquí y después de conocerte, las posibilidades de irme disminuyen día a día.-Le conteste yo.

En ese momento llegó el segundo momento que más esperaba en mi estancia en Calilla, el beso con esa señorita. Lo conseguí.

-Tengo que irme, todavía tengo unos asuntos que aclarar relacionados de los viñedos, ya nos veremos.-Dijo María mientras se iba.

Era en ese momento la persona más feliz del mundo. Gracias a eso había decidido no vender el cortijo de mi tío y quedarme aquí. Pero la duda me volvía a asaltar. Si María no estaba casada ni comprometida, ¿Por qué se fue de esa forma cuando la besé? No sabía porque, ese pensamiento me estaba comiendo la cabeza.

Me fuí a la plaza mayor para retirar el cartel de venta del cortijo. Allí me encontré con Rafael, un chico que había conocido hace muchos años. Ya me acuerdo cuando lo conocí, fue la primera vez que hable con él y es una de las pocas personas que había hablado durante mis muchas vacaciones en Calilla. Nos pusimos a hablar, a recordar viejos tiempos… Él era el Duque de Castilla, o al menos eso decía porque mi tío me dijo, que él no vivía en ningún palacio y que eso era una tapadera para poder vivir felizmente así. Hablando, hablando se nos hizo muy tarde y yo me volví solo al cortijo en esa noche nublada.

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Día de la Paz y hasta Marzo!

Hoy es día de la Paz, el día perfecto para recordar a una de las mejores personas que la difamó, ese es Mahatma Gandhi. Aquí os dejo una de sus frases más célebres.

-Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa.
-Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio.
-Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego.
-No hay camino para la paz, la paz es el camino.
Hoy tenía que recordar a Gandhi, mi cuerpo me lo pedía, pero con esta entrada termino el mes de Enero en el blog. Llega uno de los meses en los cuales he trabajado muchísimo, un trabajo en el cual no quiero recibir nada a cambio, solo que disfrutéis visitando mi blog. Febrero, para mí, es un mes decisivo. Son siete solo los destinos que vamos a visitar pero os digo que son realmente encantadores.
Para mí ha sido todo un placer trabajar al lado de grandes bloggeras como Bianca y Angie (Sola en Nueva York y Más Edimburgo, respectivamente). Estas dos personas, me han ensañado muchas cosas, y son unas de las pocas que han mostrado interes por proyecto que voy a llevar a cabo, y por supuesto, cada una de ellas tienen su espacio correspondiente en el inicio de los destinos que colaboran. ¡Gracias chicas!
Yo me despido hasta Marzo, mes en el que empezaremos con la Semana ecológica y Calilla. Necesito separarme un poco del blog. Febrero para los estudiantes de secundaria es un més decisivo, en el se concentran la mayoría de los exámenes de la 2º Evaluación, y aunque yo más o menos lo llevo controlado, siempre hay que estar alerta por lo que pueda pasar.
Pero no os preocupeis que voy a estar atento a vosotr@s via twitter y Facebook. Más a Facebook, ya que ahí os iré contando cosas sobre como me va la vida en este mes y tal vez tengáis alguna sorpresita. Recordaros que para lo que queráis me podéis enviar un correo al e-mail del blog, lo reviso todos los días más de una vez.
Aunque este més diga que me lo quiero tomar para estudiar, no es así, me conozco y se que no voy a poder parar de trabajar. Mi cabeza nunca para quieta y más ahora que cada día estoy más contento de escribir este blog. Recordaros que podéis continuar partcipando en el concurso de cartas de amor enviando vuestra carta a unofrentealmundo@gmail.com, antes del 12 de febrero, día en el que coincidiendo con el destino de Nueva Delhi, se publicarán las tres cartas ganadoras.
Gracias chicos y chicas por estar ahí
Vicent

Hotel Villaitana, Benidorm

Hoy estaba prevista una entrada en la que hablaríamos de pensamientos, pero no me encuentro lo suficientemente inspirado como para contaros algo sobre ellos.
Hace unas semanas visité el Hotel Villaitana, un hotel de 5 estrellas, un hotel peculiar y muy diferente. Solamente en su entrada ya puedes quedarte fascinado de su belleza, intenta simular un pueblecito de hace mucho tiempo, pero realmente por dentro son habitaciones. Para que tengáis una imágen un poco más clara de Calilla, este fue uno de los tantos lugares que me inspiraron para crear el pueblo y su atmosfera.
Nada más llegar, llegas a una plaza que simula el ayuntamiento, la iglesia, el lugar donde Richard Raymond llega en su primer viaje a Calilla. Bueno menos escribir y os dejo las imágenes.

 

 

 

 

 

La plaza está bellamente decorada con flores, arboles, bancos, una fuente. Os recomiendo que cuando este todo el libro de Calilla publicado, lo visitéis y veréis porqué me inspiró.

Siguiendo por uno de sus callejones, en los que realmente, el creador del hotel ha conseguido transportar al huésped que se hospede en el hotel han esos tiempos. Bueno al tema, sigues caminado embelesado por la belleza de su arquitectura y llegué a la piscina principal, que tengo que decir que es alucinante. Os dejo las imágenes para que lo improbéis.

 

 

 

 

 

 

Como antes, al rededor de la plaza central se originaban calles, como por ejemplo, uno simulaba perfectamente la imprenta.

Como se puede ver en esta imágen, aunque te transportas por completo a esa época, se pueden ver los rascacielos de Benidorm, el Nueva York Europeo.

 

 

 

 

 

Después de ver este espacio tan bonito decidí perderme entre sus calles, y pensé hacer fotos para compartir-las con vosotr@s.

 

 

Esto podría representar perfectamente el cortijo del Señor Alexander Hafly, el lugar en el que vivirá Richard Raymond.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿A que pasarías una noche en este hotel con encanto? La verdad que es precioso este hotel, pero si además le ponemos el toque característico de este blog relacionandolo con Calilla, mucho mejor.
Vicent.

Calilla. Capítulo 1: La llegada.

Después de tanto tiempo anunciandolo, por fin ha llegado el día. Hoy podréis leer el primer capítulo de Calilla. Podéis seguirno en twitter @1frentealmundo y también podéis opinar sobre este primer capítulo en twitter con este hagstag #Calilla  . Además , también modéis dar a Me gusra en nuestra página de Facebook donde damos muchas sorpresas. No os hago esperar más. Recordaros que estos capítulos tiene todos los derechos reservados por el autor y no se pueden utilizar con fines económicos ni de cualquier otro tipo.

Capítulo 1

La llegada.

Después de 6 meses de la muerte de mi madre, mi tío me convenció para ir a Calilla, un pueblo de Valencia, maravilloso. Con gente amable, casas preciosas, huertos llenos de naranjos y sobretodo el inconfundible olor del azahar.

Estaba en Edimburgo, donde me había criado. Me costaba abandonar una ciudad en la que había vivido tantas cosas: amores, desamores, nacimientos y lo que más me marcó en toda mi vida, la muerte de mi madre. Se llamaba Catalina, era la mejor madre del mundo. Mi padre desapareció cuando yo nací, desde entonces no quise saber nada de él, aunque en estos últimos años había intentado acercarse a mí. Por eso mi madre me tubo que criar sola, una mujer maravillosa, ella sí que podía ir a con la cabeza bien alta, no como mi padre que no sabía dónde estaba, ni tampoco me interesaba.

Después de 15 horas de viaje desde la última parada, ya estábamos pisando tierras de Valencia pero todavía quedaban 30 kilómetros. El viaje fue un encanto la verdad, solo sol. Lo que pasa es que la compañía no era del todo perfecta. Mi tío, Alexander,  era un rico comerciante inglés y desde pequeño había estado muy atado a él. Al ser rico, el me pago el viaje de ida, iba en su carro privado y mi tío aprovecho esa viaje para traer a uno de sus mejores trabajadores de Edimburgo.

El tiempo pasaba y cada vez nos acercábamos más a Calilla, se sabía por el olor inconfundible de azahar y porque cada vez había más gente. Pero hubo un momento en el que no había nadie, solo tres personas vestidas de monjes y con la capucha de su traje puesta. El conductor del carro se paró porque aquellas tres personas estaban obstaculizando nuestro paso.

-Perdonen señores ¿Se pueden apartar?- Dijo el conductor del carro.

-Claro- Dijo uno de los monjes.

Entonces uno se destapo e iba con la cara tapada y dijo:

– claro, cuando todos ustedes nos den las joyas que lleven encima.

El otro monje apuntándonos con una pistola nos hizo bajar a todos del carro, mientras uno de los otros dos hizo que el conductor del carro le diese todas las joyas.

-Bueno ahora finolis ya tenemos vuestras joyas así que ya os podéis ir-dijo un bandolero.

Estuvimos unos cinco minutos parados porque teníamos el susto en el cuerpo.

Yo, no estaba asustado, estaba alucinado, en ese enfrentamiento con los bandoleros observe que un bandolero no era un chico, era una chica, tenía unos ojos preciosos y lo demás no lo pude ver porque tenía el rostro tapado. El conductor del carro me llamó para subir al carro, quedaban solo cinco minutos para llegar a Calilla. Esos cinco minutos me pasaron muy rápidos porque estuve todo el rato pensando en esa bandolera de los ojos preciosos.

Llegamos a la plaza mayor de Calilla, todas las mujeres que pasaban y estaban limpiando en el lavador, se levantaron para ver el carro tan sofisticado que llegaba a la plaza. De allí bajé yo, Richard Raymond, el sobrino del Alexander Hafly. En una esquina de la plaza hablando con un señor que tenía pinta de ser alguien importante, estaba mi tío. Cuando me vio, se vino a buscarme.

-¡Richard! ¿Cómo estás? ¿Qué tal el viaje?- Dijo mi tío.

– Tío Alexander- Le abracé- Muy bien, el viaje un encanto excepto por – En ese momento me paré. Entre tanta gente en la plaza, vi entrar por una de sus calles a una señora vestida muy elegantemente y en ese momento cruzamos las miradas y me di cuenta de que era ella, la bandolera que nos había atacado.

– ¿Por qué? ¿Qué ha pasado?

– Nada… el sol que nos daba mucha calor y el trayecto ha sido muy largo para hacerlo todo de una tirada.- Intenté defenderme como pude.

-¿Has traído las joyas que te dije que me trajeses de mi casa?

– Bueno… Sí, las joyas… están…

-¿Dónde están las joyas?- Dijo rotundamente mi tío.

– Está bien tío. El por de antes  era porque cuando hemos llegado a lo que supongo que serán las afueras de Calilla, unos bandoleros vestidos de mojes nos han atacado y nos han quitado las joyas por eso hemos llegado un poco más tarde de lo previsto.

-¿Por qué no me lo has dicho nada más has llegado? Voy a saludar a tu acompañante e iré rápidamente al cuartel a denunciar ese robo y ataque de los bandoleros, o mejor ve tú. Así conocerás mejor el pueblo.

-Pero, tío no sé dónde está la comisaría. He pasado muchos veranos aquí pero no para saberme como es el pueblo de memoria.

– ¿Ves la calle donde está esa mujer rubia muy guapa? Pues tienes que ir por esa calle todo recto hasta el final, cuando llegues al final giras a mano derecha y ya la verás.

– Vale tío, y ¿Cómo se llama la señorita esa?

– Cuando vuelvas te lo diré, no quiero que te entretengas con nadie, cuando más rápido avises a la policía mejor para todos. Cuando llegues a la comisaría di que eres mi sobrino.

-Vale, eso haré, Adiós.

Me fui por donde me dijo mi tío y en la esquina estaba aquella chica, era más preciosa de cerca, intente tropezar con ella para que así nos pudiésemos presentar pero al verme acercarme a ella, se adentró en una panadería que había. Yo continué mi camino hasta el cuartel de la Guardia Civil, no me acordaba de lo bonito que era ese pueblo. Llegué al cuartel, allí estaba un Guardia Civil. Entré, y ese hombre me miró de arriba abajo, se ve que en ese pueblo no solía haber mucha gente vestida con la ropa que yo llevaba.

-Buenas Tardes. Mi nombre es Richard Raymond, soy el sobrino del Señor Alexander Hafly.

-Buenas tardes, Bienvenido sea al Cuartel de la Guardia Civil y al pueblo de Calilla, mi nombre es Roberto Rodríguez y soy el capitán de la Guardia Civil de este pueblo. ¿Cómo que eres el sobrino del Señor Alexander Hafly? Tu tío es uno de los señores más respetador de este pueblo y gracias a él mucha gente de este pueblo tiene trabajo.- Dijo el capitán.

– Lo sé, pero él no ha podido venir ahora porque tenía que hacer unas cosas mientras yo venía a comunicarle, que en mi viaje de ida a Calilla he podido observar la cantidad de efectivos que tiene usted en la sierra luchando día a día por la seguridad de los ciudadanos de este pueblo, y del que yo a partir de ahora voy a formar parte.

-Muchas gracias, aunque tenemos pocos efectivos, los intento dispersar para hacer las batidas más necesarias. Será un honor que forme parte de este pueblo. Qué pase un buen día.

– Buenas tardes- dije yo,

Intenté salir lo más rápido posible de ese cuartel porque no quería que ese señor se enterase de que había sido atacado por los bandoleros, no podía denunciarlos, algo en mi interior me decía que no podía. Volví a la plaza donde me había dicho mi tío que estaría, la verdad que me equivoqué unas cuantas veces para llegar hasta la plaza.

Durante el camino, me volví a cruzar con aquella señorita, tenía que hacer algo para saludarla, era ahora o nunca. Pero la señora se puso a hablar con un señor que era muy amigo suyo por lo que decían en su conversación, que oportuna.

Llegué a la plaza, y mi tío continuaba hablando con el mismo señor que había visto yo antes desde el carro. Como no iba a quedarme deambulando por la plaza, decidí acercarme e intentar que mi tío me presentase a alguien del pueblo, porque aunque yo había venido muchos veranos, siempre estaba en el cortijo de mi tío y pocas veces bajaba al pueblo.

-Buenas tardes.-Dije yo para que mi tío se diese cuenta de que estaba allí.

-Buenas tardes, te presento al honorable alcalde de Calilla.

-Matías Navarro, alcalde de Calilla, para servirle.-Dijo el señor.

-Richard Raymond, sobrino de Alexander Hafly, para servirle.

-Bueno señor alcalde, nosotros nos vamos porque tenemos que empezar a organizar todas las cosas que ha traído de su viaje. Vaya con Dios.

– Buenas tardes.-Dije yo.

-Buenas tardes, vayan con Dios los dos.- Dijo el alcalde.

Subimos al carro otra vez para poder llegar al cortijo de mi tío que estaba a las afueras del pueblo. Cada vez había menos sol, y mi tío estaba asustado por sí volvían a atacar nuestro carro. Pero no fue así, llegamos al cortijo, nos adentramos en la casa y mi tío le ordenó al conductor del carro que entrase las cosas dentro de la casa.

La casa continuaba igual de elegante, como siempre, era la mejor casa que había visto en toda mi vida. Entramos en uno de cinco salones que tenía en la casa. Mi tío me dijo que me sentase porque me tenía que decir una cosa.

-Richard, Richard. Como has cambiado hijo mío. Ya has crecido lo suficiente para que yo pueda tomar esta decisión. Sabes que para mí eres como un hijo y confío mucho en ti. Eres joven y yo ya estoy mayor aunque no quiera creerlo.

-Tío no diga eso, usted está estupendamente-Le dije yo.

-Pero a mí todo esto me viene grande y después de tantos años fuera, quiero volver a casa, quiero volver a Edimburgo. Quiero mucho a este pueblo pero no me gustaría morirme en Calilla. Además antes de todo esto quiero viajar un poco, quiero ir a París, a Londres, a Roma, a Berlín…

-Y lo podrá hacer tío.

-Lo podré hacer. Por eso quiero dejarte todo este cortijo para ti. Eres joven y podrás llevarlo adelanto como yo lo llevé cuando llegué aquí.

-Tío no pienso hacerlo, es tu fortuna, es tu trabajo, es tu casa, es tu… Tú has trabajado durante muchos años para conseguir esto y yo no voy a ser el que te lo arrebate. Tienes la casa en Edimburgo, y no es pequeña que digamos, así que puedes vender esta e irte con el dinero que consigas y el que tienes lo utiliza para acabar de vivir la vida en Edimburgo, aunque te queda mucho tío.

– Tú eres mi único heredero.-dijo mi tío.

-Tío es tarde, el viaje ha sido muy largo, ya hablaremos esto en otro momento.-Me retiré a mi habitación.

-Buenas noches-dijo mi tío.

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